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La Nobel iraní Shirin Ebadi denuncia malos tratos a la última premio Sajarov

Ángeles Espinosa Dubai 31 OCT 2012 - 19:31 CET

Nasrin Sotoudeh, presa de conciencia, está en huelga de hambre porque le prohíben visitas
Las autoridades iraníes dejan sin atención médica ni vis a vis a otras cuatro encarceladas
La Nobel de la Paz iraní, Shirin Ebadi, y seis prestigiosas organizaciones internacionales de derechos humanos han denunciado hoy miércoles los malos tratos a la abogada Nasrin Sotoudeh y otros presos de conciencia en Irán, y pedido su liberación. Sotoudeh, que el pasado viernes fue galardonada junto al cineasta Jafar Panahi con el premio Sajarov de la UE, se encuentra en huelga de hambre desde el pasado día 17 para protestar contra la decisión de prohibirle las visitas de su familia, un castigo cada vez más utilizado contra las voces críticas y que viola la legislación internacional.
“Estamos muy preocupados por Nasrin Sotoudeh y subrayamos la responsabilidad de las autoridades iraníes”, señala el comunicado difundido por Ebadi y al que se han unido Reporteros Sin Fronteras, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán, la Federación Internacional de Derechos Humanos y la Liga Iraní por la Defensa de los Derechos Humanos.
Sotoudeh, de 47 años, fue detenida en 2010 y condenada a 11 años de cárcel por un Tribunal Revolucionario (luego reducida a seis). Desde entonces, ha estado a menudo incomunicada en una celda de aislamiento en la prisión de Evín. Durante el último año, los responsables carcelarios le han impedido ver a su madre y a su hermano. Hace tres meses que le prohíben la visita de sus dos hijos y limitan sus llamadas telefónicas. En la última vuelta de tuerca, funcionarios judiciales convocaron a su hija mayor, una niña de 12 años, para informarle de que no puede viajar al extranjero. Fue la gota que colmó el vaso.
La combativa abogada, que siempre se destacó por defender a activistas de derechos humanos y mujeres desprotegidas, se declaró en huelga de hambre hace dos semanas como protesta, según informó su marido, Reza Jandan. Su frágil estado de salud ha obligado a trasladarla a la enfermería del centro penitenciario.
“Intimidar al hijo de un preso o negar a esa persona visitas familiares o tratamiento médico sólo consigue que Irán parezca aún peor a ojos del mundo”, denuncia Ebadi. Irán “encarcela a periodistas, abogados y defensores de los derechos humanos sólo por sus actividades pacíficas; en realidad, ninguno de ellos debiera estar en prisión”, precisa. Por ello, la Nobel y las organizaciones que la respaldan reiteran sus anteriores llamamientos para que los responsables iraníes “anulen las condenas a los activistas pacíficos y les dejen en libertad sin condiciones”.
En la misma cárcel que Sotoudeh, las periodistas Yila Baniyaghub y Mahsa Amrabadi tampoco pueden ver a sus respectivos maridos que se encuentran presos en otro penal. A otras dos destacadas presas políticas, Bahareh Hedayat y Mahbubeh Karami, les han negado atención médica, en clara violación de las leyes iraníes, según las organizaciones de derechos humanos. Hedayat, que está condenada a 10 años como el resto por “poner en peligro la seguridad nacional”, pudo salir de prisión por problemas renales y digestivos, pero fue obligada a regresar antes de concluir el tratamiento. Sin embargo, Karami, sentenciada a tres años, no ha recibido asistencia psicológica para su depresión profunda.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/31/actualidad/1351708266_778778html


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