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Todos somos Sattar, Mohsen, Zahra y las demás victimas del fundamentalismo asesino iraní

03 diciembre, 2012 Publicado en: EN EL MUNDO
Se llamaba Sattar Beheshti, tenía 35 años, era opositor al régimen tiránico de Mahmud Ahmadinejad, tenía un blog y frecuentaba las redes sociales. Murió en los primeros días de noviembre de 2012 a causa de las torturas sufridas en una comisaría, en el transcurso de los interrogatorios, según confirmó la página informativa Baztab, cercana a Mohsen Rezaei, un alto responsable político iraní .
03_sattar Sattar Beheshti, asesinado en noviembre de 2012
Detenido el 30 de octubre por la Fata (ciberpolicía) en su domicilio de la ciudad de Robat-Karim, en el sudoeste de Teherán, fue acusado de “atentado a la seguridad nacional y organización de ciberdelitos” por sus escritos en Facebook; aunque la red social se encuentra bloqueada en el país de los ayatolás, millones de iraníes acceden mediante proxys, tanto a las páginas de Internet como a las redes virtuales. Tras irrumpir en el domicilio, y efectuar un registro en la casa de sus padres, la brigada de la ciberpolicía le dio una paliza y le detuvo, llevándose el ordenador, las notas manuscritas y todos sus efectos personales. Durante el día que permaneció en manos de los “interrogadores”, en algún lugar desconocido, fue torturado física y psíquicamente. Antes de que le detuvieran, Sattar dejo escrito en su blog: Ayer me amenazaron diciendo que si no cerraba la boca mi madre iba a tener que vestirse de negro .”
Según fuentes oficiales, Sattar Beheshti fue trasladado al día siguiente de su detención a la tristemente célebre cárcel de Evin, sección 350 destinada a los presos políticos, en el norte de Teherán. Oficialmente falleció el 3 de noviembre en la cárcel, aunque nadie tuvo conocimiento de su asesinato hasta el día 12, cuando el fiscal general de la República Islámica de Irán, Gholam Hossein Mohseni Ejehi, confirmó oficialmente la muerte “mientras se encontraba detenido por la policía”. Tenía heridas en cinco partes del cuerpo y llevaba encima una carta firmada, acusando a la persona que le había interrogado .
Tanto la ONU como varias ONG’s defensoras de los derechos humanos, y distintos países occidentales (España no, que se sepa) exigieron a las autoridades del gobierno integrista de la república islámica la apertura de una investigación, que ha dado como resultado el cese, el 1 de diciembre de 2012, del general Sokrian, jefe de la muy efectiva Brigada de lucha contra la cibercriminalidad, algo que no había ocurrido nunca antes, por “negligencia, debilidad e insuficiente control de su personal”, según ha declarado el jefe de la policía nacional .
El 6 de noviembre, los digitales de las organizaciones humanitarias Freedon Messenger y Agencia Hrana de defensa de los derechos humanos, incluían la noticia de que un pariente de la víctima había declarado a Hrana que la policía se negaba a entregar a la familia el cuerpo, que se encontraba en el cementerio de la cárcel de Kahrizak, situada en una gran barriada del extrarradio de Teherán (En los últimos años, muchos manifestantes han sido torturados hasta la muerte en Kahrizak y varios de ellos aseguran haber sido violados. Un médico iraní que examinó a varias víctimas de Kahrizak, fue abatido de un disparo en septiembre de 2010. Kahrizak se convirtió en un escándalo mayúsculo del régimen cuando se conoció que entre los presos muertos en el centro se encontraba Mohsen Rouholamini, estudiante de 25 años hijo de un ex consejero de los Guardianes de la Revolución, fallecido el 9 de julio de 2009 a consecuencia de las torturas) .
El lunes 26 de noviembre, el presidente de la comisión parlamentaria que lleva la investigación del caso del bloguero asesinado, acusó a la ciberpolicía encargada del control (muy estricto) de Internet, y pidió la dimisión de su responsable. Ese mismo día, un representante judicial calificó la muerte de Sattar Beheshti de “sospechosa”. La oposición iraní considera que ambas declaraciones forman parte del “teatro” montado por el régimen de Teherán en respuesta a las repetidas críticas que recibe por sus continuas violaciones de los derechos humanos .
En un ambiente general de represión y acoso a la disidencia, en los últimos años han detenido en Irán a decenas de blogueros y periodistas, algunos de los cuales han fallecido en la cárcel. En 2001 cerraron 120 medios de comunicación y, en 2003, la reportera gráfica irano-canadiense Zahra Kazhemi falleció a causa de una embolia cerebral provocada por las torturas que le infligieron en la cárcel de Evin .

http://www.cronicapopular.es/2012/12/todos-somos-sattar-mohsen-zahra-y-las-demas-victimas-del-fundamentalismo-asesino-irani

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